Hace ya unos cuantos años, menos de una década y más de un lustro, tuve mi primer garaje para meter algunos coches clásicos. Se encontraba cerca de la Caja Mágica, el sitio este donde se juega el Open de tenis en Madrid y pretendían organizar los Juegos Olímpicos, mientras a los alrededores de la magia de aquella caja, se batían a navajazos y el Vaquilla es un héroe.
Estaba empezando con mis tours en coche clásico por Madrid, en aquella nave pequeña metía dos Seat 600, un Mini Cooper 40 aniversario y un Seat 600 tuneado, tipo Abarth con el motor del Autobianchi A 112. Me hice colega de los gitanos de la zona, ellos se sorprendían de los coches con los que circulaba. Estaban obsesionados con «la loca». Una vez, nos dimos una vuelta y estaban tan contentos; ostia como mola, decía el que parecía el líder. Vamos a dar unos tirones a los bolsos, decía su segundo al mando. Chicos, intentaba tranquilizar, que llevo publicidad en el coche, nada de tirones. Fuimos en un Seat 600 rojo que compré en Ponferrada.

Tras aquella vuelta sin incidentes, recogí un Seat 600 blanco y fui a la Calle Atocha a realizar un tour. Dos personas mayores me esperaban. Al señor, no se le notaba muy entusiasmado. Eran Antonio y Manolita, que estaban allí porque su hija les regaló un tour. Yo soy especialista en reconversiones, quien viene decidido a pasárselo bien, no hay problema. Pero hay veces que creen que no se lo pasarán bien, me toca levantar la situación. Después de una hora y media de tour por Madrid en un Seat 600, Antonio tiene otra cara. Me comenta que se lo regaló su hija y que el trabajó en Seat, que no le entusiasmaba mucho el regalo pero que se lo pasó muy bien. Empezamos a hablar y al final, resultó que mi primer garaje, donde estaba aún cuando le conocí, se ubicaba cerca de su casa.
A partir de aquel día, Antonio que salía a pasear todas las mañanas, se pasaba por mi garaje temprano. Era la época en la que no me conocía ni Dios, así que había mucho que hacer, yo también estaba pronto por allí. Empezó a ayudarme con la mecánica, aprendí mucho mucho de él. Con unos setenta años, se movía como una lagartija entre el coche, yo no tenía elevador, nos apañamos para la mecánica, con un gato y cuatro borriquetas. Reparar cajas de cambios, calar el encendido, cambiar los ballestones, quitar el motor de arranque para cambiar las escobillas, regular los taques, cambiar los platinos, sacar válvulas, allí hacíamos de todo, desde lo que más manchaba las manos de grasa hasta operaciones de poco trabajo pero mucho conocimiento.

El me dice siempre, que cuando aprenda todo lo que el sabe, no le llamaré más. Pero lo que el no sabe, es que dudo que llegue a saber todo lo que el sabe. Llevo con motos desde los 5 años, con coche clásico desde los 19, tengo 35 y he ido a muchísimos talleres. Las motos, cuando competía en Enduro las preparaba, las limpiaba y las mimaba. El problema del coche clásico es, que sabes hacerlo o no sabes hacerlo. Si saben hacerlo no tendrás muchos problemas y te cobrará lo justo. Si no saben hacerlo, quizá no quede bien, pero si queda bien se habrá tirado más horas de las debidas y las tendrás que pagar. Dentro del coche clásico, hay mucho gurú, mucho friki que cree saberlo todo. Entre tanta paja, nunca he conocido a nadie como Antonio. Mucha gente me llamaba para tener los servicios de Antonio en sus coches, yo no daba nunca su teléfono. Él es un hombre jubilado, me echa una mano, yo sé hasta donde llega mi educación, pero no sé hasta donde llega la de los demás y no quería que se cruzara con ningún impertinente.
El lo hacía por ayudarme, por pasar un rato, aunque a menudo tenía algún detalle con él; ¿cómo podía pagar semejante ayuda?. Antonio es un tipo sencillo, bondadoso, humilde, escucha antes de hablar, cuando te equivocas te lo dice con mucha dulzura. ¿Creéis que antes se trabajaba mejor? Creo que sí. El gremio del taller a veces es complicado, es de ir a uno de confianza. Ahora no reparan habitualmente, cambian la pieza estropeada que tampoco está mal oye. Tendrás así una garantía. Antonio se sabía hasta las métricas de las tuercas. Después de más de 70 años le apasiona el mundo de la mecánica y para mí es un lujo cada vez que toca mis coches.

Me fui de aquel barrio al día siguiente de lo que me sucedió, un día que estábamos arreglando un Golf Cabrio Mk1. Lo tenía en un garaje cercano a la nave, nos hacía falta una herramienta, fui con un 600 al garaje. Al salir de coger la herramienta, vi a un chaval adolescente montado dentro del 600. Le conocía, era de los que menos confianza me daba. La gente no se da cuenta, perder la confianza de alguien es mucho más valioso que cualquier cantidad de dinero. Antonio se había dejado su cartera en la parte trasera, vi al chaval alcanzar 50 euros con la mano y guardárselos. Después de discutir, yo no podía pelearme, o me sacaba una navaja y me pinchaba o si le zurraba, tendría a toda su familia al día siguiente con todos mis coches dentro. Decidí simplemente irme al día siguiente, habían robado a un buen hombre y eso me jodió mucho.
En la siguiente nave en Embajadores, también hicimos muchos apaños a los coches. Podeis ver a Antonio en este reportaje que me hizo Televisión Española en el programa Comando Actualidad hace ya unos años.
Últimamente le veo cada vez menos, Manolita tiene alzheimer y está junto a ella, no tiene mucho tiempo para venirme a ayudar. De vez en cuando se pasa por mi taller actual, más grande, nos tomamos un café. En ocasiones le llamo para alguna duda mecánica, alguna consulta. Telemecánico le llamo. Antonio es una bellísima persona, es un artesano. No deja de ser poético y no nos damos cuenta, de todos los oficios que están desapareciendo. Cuando Antonio se vaya, quedarán mecánicos de la vieja escuela, pero cada vez menos. Con él se va una forma de trabajar y de conocer el coche auténtica. En el mundo, en España en particular, dejamos a los mayores apartados del mundo real. Eso es amigos, como ir a la Biblioteca Nacional y quemar unos cuantos libros. Habrás escuchado, que la experiencia es un grado, lo es.

Aunque no sea nadie conocido, siempre podré decir que yo aprendí de Antonio, el arte de la mecánica. Cuando alguien va a mi garaje antes de coger un clásico, me pregunta siempre si la mecánica la hago yo. Si, contesto. Además de eso hago tours, barro, limpio mis coches y atiendo el teléfono. Un Old School del siglo 21. Dentro de mis posibilidades, intento ser un artesano en mi oficio. Honrar a otros artesanos como Antonio. Tener el teléfono de Antonio es un privilegio, sabe que siempre tiene las puertas abiertas de mi garaje y yo las de su conocimiento del coche clásico.
