Saab; ¿Un caza para la autopista?

De niños seguro que todos hemos soñado alguna vez con ser pilotos de caza, jugado con maquetas y hecho aviones de papel que en nuestra imaginación eran los F-14 de Top Gun. Aunque las aeronaves más conocidas sean las americanas, los F-15, los F16 o incluso el Eurofighter europeo, hay un fabricante que unió de forma inexplicable estos dos mundos, la aviación, con la automoción. Puede que hoy en día los avances de la aerodinámica hacen que estos mundos estén mas conectados que nunca, pero si nos remontamos a mediados de siglo, era algo impensable.

En el artículo de hoy de cuarta marcha, repasamos la historia de uno de los fabricantes mas curiosos de la historia de la automoción, SAAB, los suecos que pasaron de hacer cazas de combate a maquinas para la carretera.

Tiempos de guerra

Como bien sabemos, los años 40 fueron un periodo repleto de conflictos en todo el mundo, en el escenario europeo tenemos a la máquina beligerante alemana enfrentándose a todo el resto de países del continente. En Suecia se fundó Svenska Aeroplan AktieBolag (SAAB), sueco para «Compañía Sueca de Aviones Limitada», en 1937 fusionando dos viejas empresas aeronáuticas de la primera guerra mundial. El objetivo era ayudar a frenar a los alemanes creando aviones de calidad con características superiores a lo que producía el enemigo.

Modelos de esta época pueden no ser muy conocidos ya que aunque sí que eran bastante superiores a sus equivalentes en Alemania, nunca se llegaron a producir en cantidades significativas. Durante la guerra se produjeron los SAAB 17, pensados para competir con los Stuka de Junkers, los SAAB 18 llegaron a finales de la guerra y no tuvieron gran impacto, desempeñó el papel de bombardero ligero durante la guerra y más tarde se usó como una de las primeras bases para el desarrollo de los asientos eyectables. Uno de los aviones más curiosos que produjeron en este periodo fue el SAAB 21, un caza de motor trasero y cola partida con prestaciones superiores a la mayoría de cazas de la época.

Motor de moto en una lata aerodinámica

Al terminar la guerra SAAB se vio en un problema, nadie necesitaba aviones de combate. Estando casi en la quiebra decidieron empezar a diseñar automóviles para salir del paso. Así que en 1949, con tan solo 6 meses de diseño, el SAAB 92 salió al mercado. Se trataba de un pequeño utilitario con motor de dos cilindros y dos tiempos, puertas suicidas y un diseño rompedor para la época. Fue hecho con la aerodinámica en mente, su coeficiente de rozamiento 0.3, hace que corte el aire mejor que la mayoría de coches modernos.

La sencillez de la fabricación era otro de los puntos importantes del diseño, es por esto que la carrocería se estampaba en una sola pieza y posteriormente se hacían los cortes para el capo, las ventanas y las puertas. Una curiosidad de este coche es que debido a que es un motor de dos tiempos, consumía una mezcla de gasolina con aceite para lubricar, es por esto que los ingenieros decidieron instalar un sistema de rueda libre, de esta forma se evitaba los problemas de falta de lubricación cuando el motor no recibía combustible, a cambio de perder la capacidad de usar el freno motor, una locura hoy en día, pero eran los años 50, si los pilotos de Fórmula 1 tomaban champán durante la carrera como bebida energética y los cinturones ni siquiera se habían inventado… ¿Quién necesita freno motor?

SAAB 92

Adiós a lo sencillo, hola innovación

El SAAB 92 representó un comienzo, un punto de partida desde el que lanzar la marca al mundo, se le mejoró un poco en potencia, suspensión y opciones de pintura, y se le llamó 93. Te preguntaras, ¿Opciones de pintura? y sí, el 92 se vendía en cualquier color que quisieses mientras fuese verde militar, ya que a finales de la guerra el ejército sueco compró un cargamento de verde para el camuflaje, pero resultó ser una tonalidad distinta, por lo que SAAB se ofreció a comprarla a precio de ganga.

EL 92 y 93 fueron solo un comienzo para SAAB, no fue hasta el 99 que la marca se hizo reconocida en todo el mundo. Estrenado en 1968, fue el último proyecto de Sixton Sason, fundador de la división de automóviles de SAAB, su canto de cisne dónde introdujo al nuevo diseñador para la marca, el joven Björn Envall. Se trata de un utilitario compacto, fiable y económico con varios avances tecnológicos que lo distinguía de la competencia.

Si alguna vez habéis conducido un SAAB, puede que os costase conseguir el contacto, el 99 movió el contacto del lado de la columna de dirección al lado del freno de mano, de esta forma se evitaba heridas en la rodilla en caso de accidente. Un coche bastante seguro para la época y muy avanzado en este campo. El motor iba montado al revés, así el embrague quedaba hacia delante en el morro y ahorraba espacio dentro del habitáculo.

En los últimos años de producción SAAB creo una versión Turbo del 99 con 145 CV, siendo una de los primeros fabricantes en producir versiones turbo de sus coches. Como vemos, siempre se han mantenido a la vanguardia en cuanto a tecnología se refiere, son coches llenos de curiosidades y extravagancias.

SAAB 99

SAAB 900, la verdadera revolución

El 99 fue el coche que mando al estrellato a SAAB, pero tras 10 años de producción ya empezaba a mostrar su edad, por esto, se estreno el 900 en 1978. Era básicamente un 99 mejorado en todos y cada uno de sus aspectos, se modificó la carrocería para hacerla mas aerodinámica, el motor se mejoró extrayendo mas potencia y se implementó una columna de dirección colapsable, reduciendo el riesgo de lesión en caso de accidente, entre otras mejoras.

Con esto, el 900 se transformó en un éxito de ventas en todo el mundo, el coche mas vendido en la historia de la marca y probablemente es lo primero en lo que pensamos cuando se nos viene a la mente la marca. Siendo la marca revelación del momento, en 1989 GM compró 50% de la compañía y, para mas mal que bien, se involucró en el proceso de diseño y fabricación.

SAAB 900

Un caza para el asfalto

En los 90, SAAB produjo los 9-5 y 9-3, las versiones de 4 y 2 puertas respectivamente, aunque no implementaban tantas mejoras con respecto a su predecesor, se hicieron populares gracias a su aparición en shows como Seinfeld.

Del 9-3 se produjo una versión radical llamada con la designación de uno de sus Jets, el 9-3 Viggen. Un motor turbo 2.3 litros, cuatro cilindros y 224 CV eran capaz de impulsar esta bestia de 0 a 100 KM/H en tan solo 6.8 s, algo respetable hoy en día, pero difícil de superar a finales de los 90 cuando salió al mercado. Fue el intento de los suecos de plantarle cara a las grandes marcas alemanas, pero aun así no fue suficiente, y las ventas dejaron mucho que desear, en especial si se comparan con sus competidores. Es por esto que se vendió el resto de la compañía a GM pasándole el control de la marca por completo a los americanos.

SAAB 9-3 Viggen junto a un SAAB 37 Viggen

Todo lo bueno tiene su fin

Tras la toma de control de GM, no se volvió a diseñar nada original con la estampa de SAAB, todos los modelos que salieron al mercados eran Opels con un lavado de cara o Chevys un poco mas aerodinámicos. Lo único bueno que salió fue el SAAB 92X Aero, también conocido como el SAABaru. Era básicamente el WRX STI familiar de Subaru con frontal un poco cambiado y la trasera tan idéntica que tienen piezas intercambiables entre ambos modelos. Aun así, 227 CV y tracción a las cuatro ruedas derivada del mundial de rally nunca son moco de pavo.

Con la quiebra de GM en 2008, SAAB fue uno de los fabricantes de los que se tuvo que deshacer, fue adquirido por una marca que pretende fabricar versiones del 9-5 eléctricas para el mercado chino, pero la rama aeronáutica de la marca no quiere ceder el nombre, por lo que es muy probable que no volvamos a ver un SAAB nuevo en las carreteras.

SAAB 92X Aero

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