Probamos la Yamaha TZR 80, acné juvenil.

Me acerco a la cuarentena, tranquilo Óscar aún te quedan más de 3 años para ello. Se dice que entrar en esa edad, es entrar en una pequeña crisis, después de los 40, todo va hacia abajo. No me preocupa. Lo que me preocupa es que esta Yamaha TZR 80, viene a corroborar una sospecha, una inquietud. Corrobora la idea que hace eco constantemente » cualquier tiempo pasado, fue mejor».

Yamaha TZR 80

¿Tiempos pasados, tiempos mejores?

Intentando hacer un análisis más exhaustivo, realmente no es mejor, pero sí mucho más apasionante. Esta Yamaha, que os recuerdo que se podía conducir a partir de los 16 años de entonces, atesora todos esos ecos que vocean en mi interior. Pero no solo son ecos, también ese sentimiento de añoranza, una sensación de que el presente y el futuro está lleno de anestesia, está plagado de música pop con un estribillo, a veces pegadizo, que se repite. El presente y futuro sería formidable, si no tuviésemos oportunidad, aún, de probar el pasado.

Conduciendo la Yamaha TZR 80

Esta Yamaha TZR 80, tiene un sonido de pequeña moto de competición. Sus algo más de 12 cv pueden dejar en ridículo llevandola alta de vueltas, a las 125 actuales. Esta moto de los años 80, tenía un aroma a competición sin igual.

Pero quizá lo que más llame la atención de esta Yamaha, no sea su motor o su sonido. Nada más verla, lo que más llama la atención es ese chasis Deltabox, ese chasis doble viga de aluminio que revolucionó la competición nuestro Antonio Cobas. El chasis de esta moto, la hace muy estable y su lígereza invita a tumbar más de lo que deberías con esta pequeña moto de competición. La posición de conducción es realmente cómoda, es una moto pequeña, pero que empuja mucho cuando da la patada típica del dos tiempos.

Los frenos responden bien, sobre todo el delantero. Quizá, lo que le cambiaría para hacerla todavía más efectiva sería la horquilla y el amortiguador trasero. Podría decir, que en esta moto todo tiene aroma a más cilindrada menos en el apartado de suspensiones, que son aceptables para una 80, pero que pide un poquito más para estar acorde al conjunto.

Yamaha TZR 80

El escape Arrow no es de serie, pero es casi obligatorio en esta moto que por otro lado, con unas sencillas modificaciones podría tener más de 15 cv. Originariamente el faro de esta Yamaha es rectangular, pero ese faro redondo le queda realmente bien. Es una moto que como toda dos tiempos pequeña, no tiene casi bajos. Para salir de un semáforo a una velocidad aceptable tienes que revolucinarla un poco antes, ningún problema para tí, así escuchas su preciosa melodía. Aunque los más ignorantes en el mundo del motor pesará que eres un poco macarra.

El cuadro de instrumentos es sencillo. Tienes lo imprescindible, no tienes nivel de gasolina pero si temperatura y muy importante, cuentarrevoluciones. Es alucinante como una cosa tan pequeña te hace disfrutar tanto mientras haces llevar la aguja a la zona roja en cada cambio. La velocidad punta no es exagerada, pero el motor se encuentra muy lleno llevándolo a un régimen correcto. El aceite se mezcla automáticamente, con lo que no tendrás que llevar el botecito con el porcentaje cada vez que entres a la gasolinera. Personalmente, prefiero el método tradicional por seguridad.

Para arrancar esta moto, olvida el botoncito. Tiene arranque a palanca, refrigeración líquida, unas marchas bien escalonadas, siendo la última algo larga para mi gusto. Si tienes una conservala, subirá de precio. Hoy están entre los 1000 y 2500 euros.

Yamaha TZR 80

De esta TZR hubo también 125 y 250. Sin duda la TZR 80 era una perfecta anfitriona para adentrarse en el mundo de las TZR, yo, como podeis ver en la video prueba, he disfrutado como un enano. Viva el dos tiempos, vivan las clásicas.

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