Torres Acero, cuando el periodismo del motor, creaba afición.

Quizá nadie me lea a mí. Pero os puedo asegurar, que yo hace mucho tiempo que no leo ninguna de las actuales gacetas, revistas, web, relacionadas con el mundo del motor. Quizá, porque a mis 38 sea de otra generación.

Al periodismo de hoy, le falta lo que a las carreras de motos y coches, les falta un componente pasional que se ha perdido, bajo mi opinión, por diversos motivos. El principal, porque asemejamos profesionalidad a ser espartano. Escuchas a un periodista, los escuchas a todos. Nadie es capaz de evocar sentimientos en unos aparatos, precisamente, que deberían proporcionarlos. Nadie es atrevido, nadie se salta la norma, todos están sujetos a un cierto corporativismo aburrido. Nadie es capaz de expresar su sentir más profundo o su experiencia. Y sobre todo, quizá propiciado por la falta de productos ejemplares para aficionados al mundo del motor en la actualidad, falta historia.

Hecho mucho de menos, esa falta de historia del que escribe. Que me cuente su opinión más profunda, su recuerdo más guardado.

Leyendo un artículo de una revista antigua de Torres Acero, he disfrutado de lo que me proporciona un periodista, que se resiste a poner notas de prensa en sus pruebas. Hay a quien le vale con tener los fríos datos de un vehículo. Los newton de par ¿ sabes qué significa?, el estado de las baterías, alguno incluso explica los diseños y su proporcionalidad como protagonista, como si lo viera con ojos del mismísimo da Vinci.

En general, a la prensa especializada, le falta experiencia en cuanto a vivencia con la máquina. Falta honestidad. Escribir menos artículos y que estén mejor pagados. Y profundizar en sus conocimientos, para poder expulsar de su mente algo inédito, a veces será bueno, otras no tan bueno, pero así no parecerá que se copian unos a otros.

¿Conoces a Torres Acero?. Para mí, tiene todo lo que un periodista del motor tiene que tener. Junto a la Cinta Americana de Denis Noyes, era lo que más leía hace años. Si veía la revista de una moto, haciendo un caballito con un tipo con un casco rojo, con una espada y una torre, la compraba sin dudar y no podía esperar a dar dos pasos, para empezar a leer. ¿Pero, por qué me atrapaba y me sigue atrapando, visto lo visto, Torres Acero. ?

Leyendo a Jose María Torres Acero, uno se percata que está ante un tipo que sabe. Advierte que la profesión de periodismo, es solo una excusa para contar historias de lo que más le apasiona. Tiene técnica suficiente, creo que empezó en el mundo del trial, como para saber si la horquilla de una moto trabaja bien o no. Tiene vivencia suficiente, como para incluirte, en la prueba de la una Yamaha Super Teneré la experiencia en un confín del mundo, en su presentación, con un piloto como Peterhansel. Te cuenta lo buena que es una moto y sus carencias, con naturalidad. Como si fuera normal, que lo es, que todo amasijo mecánico tenga sus cosas buenas y malas. Leyendo los artículos de Jose María, uno se entera de los datos técnicos necesarios, pero va al grano en lo que importa, en lo que todo amante de las motos se pregunta mientras lee la prueba. Leyendo a Torres-Acero, uno sentía el olor a gasolina. Seguramente, la propia persona, olería a gasolina. Creo que fue uno de los primeros periodistas, que en cierto sentido, creo una imagen a su alrededor. Leer una prueba de una moto con Jose María a las letras, es como estar sentado en esa moto. Habla de motero, a motero. De apasionado a apasionado. De alguien que ha pegado sorbos de gasolina para gente que ha pegado sorbos de gasolina. Eso hoy, por mucho que me esfuerzo en encontrarlo, no lo hay. Y no haré comparaciones, porque son odiosas y serían, faltar al respeto.

Pero hay más. Mientras que hoy se pelean los periodistas, en hacer la videoprueba más absurda posible de un minuto en una red social. Torres Acero, estaba rodeado, en aquellos tiempos, de algunos de los mejores periodistas del motor que este país a dado. Como el malogrado Cesar Agui, que falleció en combate, falleció probando una moto. Recuerdo también con cariño a Alan Cathcart, Francisco Callejo, Claudio Boet. Me acuerdo de pruebas de motos contra el AVE, naked pilotadas al límite en el Jaráma, comparativas espectaculares ¿Por qué ya casi no se hacen comparativas?. Hoy los periodistas del motor, son grandes profesionales, en cuanto en tanto separan su trabajo, de su vida. Sin embargo, había otros, los que a mi me gustan, en el que su vida y su trabajo iban íntimamente ligados.

La pregunta que me hago a veces es, si quizá el problema del periodismo de hoy, es que hoy lo que prima es el contenido, la cantidad, pagado a precio ridículo. Un sueldo de periodista hoy, es una miseria. Pero se lo han buscado al claudicar, esa forma aberrante que tienen los medios de comunicación hoy, de informarte sobre este gremio.

Mientras intentan convencerte de que son grandes conocedores, grandes apasionados, pero precisamente nadie, que conociera la obra de Torres Acero y compañía, leería una sola prueba del periodista actual. Nadie, que venga de la época en la que se compraban revistas para informarse, iría con ninguno de ellos a la guerra. Ya no quedan soldados del motor, graduados en el Cerro de la Muerte. De hecho algunos de los pocos buenos periodistas que hay, provienen del mundo de la competición. Actualmente no hay poesía, no hay literalidad. Actualmente hay mierda de información. Quizá es lo que se reclama ahora. Es lo que hay.

Y tú periodista. ¿Cuántas personas realmente te leen y cuántas realmente te recuerdan?

Creo que el único periodista, que se acerca a estos monstruos es Máximo Sant. Quizá por la edad.

El mecánico de Tik Tok, festivaleros probando coches, la armada gallega leyendo revistas mientras graba videos en el monte, expertos en todo terreno sin todo terreno… Hoy en día todos, somos un número. Da igual la honestidad de un escritor, nadie pone corazón en este gremio. Lo que importa es cuánta gente se lo crea, incluso llegues a mentir, solo importa cuanta gente siga el teatro. ¿Dónde estará Jose María? Quizá en Barbate con J.J Benitez.

Mientras, podrán decir que el papel ha desaparecido. Cierto, y los aficionados también están desapareciendo. Creo que todo trabajo tiene que tener una labor social y ética. ¿Con cuantos medios de comunicación, tu que tienes dos dedos de frente, sientes que no te tratan como si fueras estúpido?

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