La victoria de Ferrari en Le Mans, es más importante de lo que parece. Es la prueba palpable de la realidad, la Verdad con mayúscula como dirían los filósofos. Esta victoria de la marca italiana, supone que después de 50 años sin participar, Ferrari gana la carrera más importante del mundo en el lugar que forjó su leyenda. Pero hay más. Lo hace en el año que más competencia hay, con Toyota como la marca a batir, Porsche, Cadillac, Peugeot.. Por si fuera poco, Ferrari logró la victoria, siendo además uno de los coches más nuevos de la parrilla.

Por una parte, Le Mans y la WEC en general, nos han enseñado que aún se pueden hacer carreras vibrantes, emocionantes. De hecho, el año que viene, después de 101 años, entrarán nuevas marcas como BMW. La otra parte, es la demostración palpable de por qué Ferrari es la marca más legendaria del mundo, logrando una gesta quizá solo accesible para otras dos marcas, precisamente las dos de Formula 1 que han dominado el mundial; Mercedes y Red Bull, aunque de eso, luego hablaremos.
Le Mans y sobre todo esta edición, son especiales. Es una carrera que lo tiene todo. Pero lo importente de todo esto, va más allá de las carreras y os cuento por qué. Ganar, solo puede ganar uno a pesar de las nuevas formas de educación, donde parece que todos ganan y que lo importante es participar. Salimos mejores, rezaba una publicación de Porsche tras su descalabro. Hay dos grandes derrotas en este Le Mans; Toyota, evidentemente como marca que sin oposición ha ganado las últimas ediciones de Le Mans y sobre todo Porsche.

Toyota y Porsche tienen cosas en común. Ante todo, son dos grandísimas marcas de coches. Tienen muy buenos productos, Toyota ha forjado su historia a base de fiabilidad. Igual pasa con la marca alemana, creo que es de las pocas que tiene un mito como el 911, un deportivo que puedes usar a diario. También, pagan ingentes cantidades de dinero en publicidad, en comprar periodistas y hacer creer a los aficionados al motor y sobre todo al motor deportivo, que son las mejores marcas en la construcción de coches pasionales. Y ahí no estoy de acuerdo. Otra similitud, es que ambas están muy electrificadas.
Centrándonos en el coche deportivo, recordar que Toyota fracasó estrepitosamente en la Formula 1 y a Porsche, que se decía que negociaba con Red Bull para entrar en la Formula 1, le dieron calabazas. Seamos sinceros, son dos grandes marcas pero no son equiparables a Ferrari en el mundo de la competición ni la pasión por conducir.
Aunque es un tostón, la categoría reina del motorsport, es sin duda la Formula 1. Tecnológica y económicamente. Ferrari es la única marca que ha estado ahí desde el principio. Hace años, desde Kimi, que no gana un mundial. Y no domina desde la época del Kaiser y Jean Todd. Pero es que amigos, la Formula 1 es muy complicada sobre todo, con equipos, como Red Bull y Mercedes, que no están (de momento) en el WEC. ¿Habéis visto el fondo plano del Red Bull en el Gran Premio de Mónaco?. Es una obra de arte. Tanto alemanes como austriacos, son dos pedazo de marcas, con un nivel increible. Ahora mismo, mejores que Ferrari. A pesar de ello, Ferrari ha estado luchando regularmente por algunas victorias en Fomula 1. Si Ferrari, no puede con ellas, ten en cuenta que ninguna otra del mundo podría.

Excusando pues, un poco, el papel de Ferrari en la Formula 1. La victoria en Le Mans es muy especial e importante. Venció a Toyota, de tú a tú, El logro de Ferrari, es el logro de una marca que aunque, sea un símbolo del lujo, tiene tintes familiares y la competión es su ADN. Competición de verdad.
La gran derrotada, sin duda, fue Porsche. La marca alemana se dio un batazado en Le Mans. Y ¿sabes qué?, me alegro. Porsche hace grandes coches, pero es una marca que más se gasta en marketing y en chorradas. Contrata «influencers» y paga para que le hagan la pelota. Tiene grandes y efectivísimos coches, pero les falta algo. Es más, Porsche se ha dado el batallado, porque a pesar de ser una marca de coches deportivos, realmente no compite en muchas categorías. Para mí eso es primordial, si quieres demostrar tu tecnología y prestaciones compite. Lo demás son pruebas de bar.
Como pensé cuando terminó Le Mans ¿Quien se va a comprar un Porsche GT3 con este papel en competición?. Bueno, seguro que a muchos les dará igual. A mí, no. Cogiendo una franse de Montezemolo, los alemanes hacen coches perfectos, pero tienen tanta pasion como la lavadora. Y es cierto, son quizá en terminos absolutos, los mejores coches de calle, pero les falta ese componente X que hace, que te enamores de ellos. Y esto, no es marketing, esto, se siente.
La victoria de Ferrari es la victoria de una marca, que se ha resistido hasta el límite a fabricar coches eléctricos, incluso un SUV. Coches que se venderían como churros, pero que lesionarían la idea de la marca de lo que es disfrutar del coche, del motor. La victoria de Ferrari, ha sido increible. Pero no por la victoria, sino por todo su significado. La victoria de otra marca, hubiera ido un fracaso para la carrera, según cuentan, las enrtadas de Monza se han triplicado. Todo esto y más es debido a la importancia de llamarse Ferrari. Nombre que se ha forjado a base de batirse el cobre en competición. Con aciertos y errores, es la marca más laureada del mundo en circuitos.
Seguramente, un servidor y muchos de los que leeis esto, nunca podremos comprar un Ferrari. Con fortuna, conoceremos a alguien que tenga uno, lo habremos probado quizá o nos conformemos con tener un Alfa Romeo. Se podría decir, que Ferrari, aún con el Purosange en el mercado, es esa pequeña Galia que combate contra el tedio automovilístico y no se ha cargado en su tradición e historia por vender más coches. Y eso, mantener un ideal hoy en día, en la época en la que la palabra vale poco, la memoria no existe y un número vale más que una trayectoria, es mucho decir.
Mención especial a Cadillac, que hizo un gran papel tambien en la carrera francesa. Otra marca con carácter propio.
